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C4: El nuevo grupo socioeconómico
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Es la gama más alta del grupo D, con ingresos fijos de entre $250 mil y $450 mil, pero no sólo importa cuánto ganan. Son enamorados de la tecnología y de Internet, tienen algún espacio para ahorrar, cuentan con un presupuesto de gastos y poseen un trabajo con sueldo fijo.
Así, a los ya tradicionales ABC1, C2, C3, D y E, se agregaría esta “fracción” del grupo D para conformar una suerte de “C4″, entre el C3 y el D.
Ésa es la conclusión a la que llegó la Agencia McCann Erickson luego de un estudio donde recorrieron las calles de Santiago, Concepción y Antofagasta para descubrir las nuevas posibilidades y realidades comerciales de este segmento.
Uno de los temas más importantes que pudo observar el equipo de entrevistadores de McCann Erickson, luego de conversar con 500 personas en las tres ciudades chilenas, es la imagen que creen proyectar hacia el resto del mundo. Se les preguntó cómo creían que se les percibía, y la respuesta sencillamente es que se sienten invisibles. Nadie los ve, nadie los reconoce, nadie los toma en serio. En gran parte, porque están seguros de que se les identifica como el penúltimo peldaño antes de llegar a la pobreza.
Con la observación de estas familias se derribaron varios mitos asociados a este segmento
- El más importante, que en este grupo todos sus miembros serían iguales. Lo que sería falso ya que este subsector de familias, con ingresos de entre $250 mil y $450 mil, se distancia de aquellos que están cercanos a la pobreza dura. “Tienen trabajos más estables, ingresos fijos y son propietarios de sus casas”, explica Pablo Walker, gerente general de McCann Erickson Chile.
- Luego, que este grupo sólo sería capaz de consumir la canasta básica. Según el estudio, el segmento “C4″ tiene tarjeta de crédito, productos electrónicos, gasta el 21% de su ingreso en alimentación y tiene espacio para algo de ahorro.
- Que no serían sensibles a las marcas. Compran marcas que les dan confianza, aunque cuesten más, y desconfían de aquellas que viven en promoción.
- . Según los datos, son conscientes de los gastos y se ajustan a sus ingresos. Se programan, se endeudan y pagan deudas.



Tal como si esto fuese una partida de Monopoly, en la cual a veces podemos tener pasadas buenas, y otras en que se nos viene una recesión que no sabemos sobrellevar; quizás nuestra vida cotidiana financiera tiene los mismos altos y bajos.